domingo, 2 de enero de 2011

Decir NO

Cuando nos preguntan algo muy pocas veces nos tomamos el tiempo para pensar la relevancia de lo que nos preguntan y especialmente la importancia de la respuesta que estamos dando. Decir si muchas veces puede tener asociada la felicidad para alguien, el apoyo hacia algo, la compañía, la aprobación, entre otras cosas. En cambio decir no ya es negativo, puede decepcionar a alguien, entristecerlo, matar sus ilusiones, enojar, etc….

Hace un par de años me dijeron un NO que cambió mi perspectiva de las cosas. En esa ocasión mi mejor amiga tendría una presentación de baile en un colegio, la cual era “exclusiva” y debíamos ir con invitación. Coincidentemente mi prima se encontraba en mi casa, por lo cual sería muy feo asistir y dejarla “abandonada”. Moví cielo, mar y tierra para conseguirme la 2da invitación y así poder llevarla. Afortunadamente lograron dármela, pese a las complicaciones que existieron de por medio. Cuando por fin tuve la seguridad de que contaba con ellas fui donde mi prima a contarle y me dijo que NO quería ir y pese a tratar de convencerla no accedió. La sensación de decepción fue horrible, no costaba nada decir “SI”, aunque fuera por la buena onda. Luego de eso empecé a pensar cuántas veces decía yo que no y lo primero que se vino a mi mente es cuando nuestros padres nos invitan a salir. Cuando somos niños decimos que si a todo, pero a medida que crecemos empiezan a aparecer los no y así nos vamos distanciando, por eso debemos pensar un poquito más cuán importante puede ser nuestra respuesta para el otro y no abusar de las negativas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario