domingo, 23 de enero de 2011

A tomar vino

Antes solía pensar que tomar vino era cuestión de aceptar o rechazar dependiendo si te gustaba o no el sabor, tal como tantas otras bebidas o alimentos que hemos ido tasando en distintos momentos de nuestras vidas. Sin embargo, el vino es un elemento social importante que va más allá de si te gusta o no, si lo consideras amargo, dulce, suave, ácido, ¿vinagre?, etc…

No tomar vino cuando todos los demás lo hacen podría marginarte, limitar que seas integrado al cien por ciento o que simplemente compartas y hables “en los mismos términos”. No se trata de “curarte”, pero un par de tragos desinhibe la personalidad, “suelta la lengua”, y deja que todo fluya.

Por eso es importante aprender a tomar, o a fingir que eres uno más de ellos. Nada cuesta tomar una copa y darle “pequeños sorbos” sin que los demás noten, esto marchará bien mientras sigas su ritmo. No debemos perder de vista que el mimetismo es primordial en todo momento, y los pequeños detalles pueden marcar la diferencia y definir quién es jefe y quién simplemente no lo es…

domingo, 2 de enero de 2011

Decir NO

Cuando nos preguntan algo muy pocas veces nos tomamos el tiempo para pensar la relevancia de lo que nos preguntan y especialmente la importancia de la respuesta que estamos dando. Decir si muchas veces puede tener asociada la felicidad para alguien, el apoyo hacia algo, la compañía, la aprobación, entre otras cosas. En cambio decir no ya es negativo, puede decepcionar a alguien, entristecerlo, matar sus ilusiones, enojar, etc….

Hace un par de años me dijeron un NO que cambió mi perspectiva de las cosas. En esa ocasión mi mejor amiga tendría una presentación de baile en un colegio, la cual era “exclusiva” y debíamos ir con invitación. Coincidentemente mi prima se encontraba en mi casa, por lo cual sería muy feo asistir y dejarla “abandonada”. Moví cielo, mar y tierra para conseguirme la 2da invitación y así poder llevarla. Afortunadamente lograron dármela, pese a las complicaciones que existieron de por medio. Cuando por fin tuve la seguridad de que contaba con ellas fui donde mi prima a contarle y me dijo que NO quería ir y pese a tratar de convencerla no accedió. La sensación de decepción fue horrible, no costaba nada decir “SI”, aunque fuera por la buena onda. Luego de eso empecé a pensar cuántas veces decía yo que no y lo primero que se vino a mi mente es cuando nuestros padres nos invitan a salir. Cuando somos niños decimos que si a todo, pero a medida que crecemos empiezan a aparecer los no y así nos vamos distanciando, por eso debemos pensar un poquito más cuán importante puede ser nuestra respuesta para el otro y no abusar de las negativas.